Links
Filmografía seleccionada
Distribuidoras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


imprimir
imprimir

Jueves 25 de enero, 21.00 h

variaciones de lo real
antÓnio campos

A pesar de la admiración que le profesaban Jean Rouch u Oliveira y del prestigio que tiene en su país, António Campos es todavía un cineasta por descubrir. Hizo “filmes salvajes”, de un realismo descarnado y con un profundo sentido del lirismo y de los paisajes, rodados con pocos recursos. En esta sesión, presentamos un sorprendente y original corto de juventud, filmado en 8 mm, y su obra capital, Vilarinho das Furnas , la emocionada filmación de la desaparición de un pueblo, donde Campos vivió durante 18 meses .

* * * * * *

Un tesoro, por Paulo Rocha

António Campos me mostró el filme en su casa, con una banda sonora artesanal y una frágil imagen reversible en 8 mm. Quedé cautivado para siempre, me convertí en un admirador incondicional. [...]

En el año 1960, O Senhor me produjo una enorme conmoción. Al cabo de 40 años, vuelvo a ver ahora el filme, milagrosamente recuperado por el ANIM. Pasados los entusiasmos juveniles y con el curso de los años el filme me parece cada vez más fuerte.

Como escribió tiempo atrás Joaô Bénard da Costa, una de las originalidades del cine portugués es la especial importancia que concede al lirismo y el paisaje. Los personajes no viven un conflicto, un drama, ni tienen mucha psicología, y casi nunca participan en el plano de la tragedia. Se produce una inexplicable fusión del paisaje como “estado del alma”, del mundo exterior, con los sentimientos intensos de dolor y pasión. [...]

En este terreno de la magia lírica, O Senhor es quizás el máximo exponente de una tradición que incluye A cancâo da Terra, Uma abelha na chuva, O vale Abraâo y tantas obras memorables.

O Senhor , por su forma repleta de paralelos y repetitiva, está estructurado como una canción de amigo, con variantes y disonancias misteriosas, inexplicablemente sofisticadas y eficaces. El secreto de este arte perdurará en las nieblas de la poesía galaico-portuguesa.

Lejos de ser un filme rural, más o menos neorrealista, en O Senhor los paisajes, las casas, los cuerpos, los gestos, aparecen fuertemente estilizados. [...]

La economía de los gestos narrativos de O Senhor (las velas, la puerta, un árbol, una cruz, los granos de maíz, las piedras de los muros y de las casas), magistralmente seleccionados, permiten infinitas rimas y entrecruzamientos sin par en el cine portugués.

¿Y qué decir de las máscaras y de los gestos, algo que ninguno de nosotros sabe hacer? Son los rostros alemanes del expresionismo. Nosferatu , el profético filme de Murnau, no está lejos. Filmado en 1959, este filme “mudo” ya anuncia el final expresionista de A caça , de algunos años más tarde... ¿Qué puedo decir?

Filme profético, filme perfecto, milagro inexplicable. Vergüenza, vergüenza para nosotros, que no vimos y que no merecemos.

António Campos. Cinemateca Portuguesa-Museo do Cinema, 2000.


* * * * * *

Sobre António Campos, por Maria Joâo Madeira

O Senhor fue sugerida a António Campos por su prima Manuela, apasionada por los libros de Miguel Torga, de quien lo leía todo, hasta los libros prohibidos que un cuñado le dejaba. Como O Tesoiro , lo filmó cuando acababa el servicio en la escuela, en condiciones de “producción” similares, en la sierra de Santo António y en Leiria, en un molino junto al río Lis, en compañía de Octávia y de Manuela. Pero, al contrario de O Tesoiro , se apoya más en el trabajo de representación de los actores, todos llegados del grupo de teatro Miguel Leitâo. Tardó siete meses en rodar y dos en montar. El montaje, más solitario y “artesanal” que el rodaje, lo hace en casa, sin poder visionar en la empalmadora, utilizando una lupa para observar los fotogramas, instrumentos improvisados y acetona para enganchar los planos. De manera similar a otros filmes suyos, el sonido, fabricado aparte y grabado en cinta magnética, requirió incontables horas de trabajo de sincronización.

Cuando intenta mostrar el filme a los habitantes de Vieira de Leira, la policía se lo impide. En cuanto a los demás, a excepción de las sesiones en el Cineclub de Oporto, las proyecciones casi siempre son privadas y discretas. [...] Sin embargo, el filme encuentra admiradores y defensores, entre ellos Alves Costa y Manoel de Oliveira. [...]

La idea de dar fe de la desaparición de la aldea de Vilarinho das Furnas, situada en la sierra Amarela, junto al valle del río Homen, en Gerês, que una inundación por el pantano de una presa condena, se la sugiere Paula Rocha y se consolida con los datos recogidos por Jorge Dias sobre Vilarinho das Furnas. Llegó allí en enero de 1969, donde vivió 18 meses, instalado en una roulotte y más tarde en la casa del guardia forestal, enfrentándose a grandes dificultades de aceptación por parte de los habitantes del pueblo, que lo veían como un intruso vinculado a la empresa hidroeléctrica con la que negociaban las compensaciones de la presa. [...] El proyecto debe adecuarse a las condiciones que Campos encuentra y a las reglas del pueblo: filma sobre todo en exteriores, registra los últimos trabajos, la última procesión, la última cosecha de trigo, pero no consigue asistir, como era su intención, a las Juntas, a los “consejos” colectivos del pueblo. Los habitantes le dan horarios y direcciones falsas, y cuando consigue registrar sonidos e imágenes, lo hace recurriendo a subterfugios y, por tanto, en malas condiciones de filmación. [...] Consigue, no obstante, establecer complicidades que le permiten filmar la escena de la cena y, sobre todo, la valiosa colaboración de un habitante del pueblo, Aníbal Gonçalves Pereira, cuyo extraordinario testimonio funciona como un hilo conductor del filme.

En cuanto a las finanzas, la experiencia es un desastre. [...] Pero, a pesar de las dificultades, el filme se termina, se estrena en el Museo Gulbenkian y es adquirido por el Centro Pompidou.

António Campos. Cinemateca Portuguesa-Museo do Cinema, 2000.


* * * * * *

Filmes salvajes, por José Manuel Costa


Al ver de nuevo Vilarinho das Furnas , casi tres décadas después, lo primero que sentí es hasta qué punto se trata de un retrato durísimo del país y un retrato político feroz, más aun que un documento antropológico insustituible. Admito que es una reacción muy personal, pero nunca, como ahora, esta dimensión había sido tan evidente para mí. Hasta entonces, yo me había concentrado mucho más en la calidad del registro documental del pueblo, en el tema de la comunidad agraria, en la historia de la inundación del pantano y en las respectivas consecuencias sociales y políticas. De hecho, Vilarinho es todo esto al mismo tiempo, pero, en la distancia, hoy es más impresionante, ya que el filme sobresale, entre toda nuestra cinematografía anterior a 1974 (y quizás posterior...), como discurso sobre un país y un pueblo que son mostrados con una absoluta crudeza, es decir, recurriendo al potencial del cine para “mostrar”, con independencia de su otro potencial para “sugerir” (éste sí desarrollado por el cine portugués, y que tampoco deja aquí de estar presente).

En plena censura, antes del documentalismo militante posterior a 1974, con una atención a lo real superior a casi todo lo que hizo éste (preocupado como estaba, este otro cine, por sobreponer su discurso a éste real), Campos filma a los habitantes de Gerês con una mezcla de realismo extremo y de dignidad total, y registra, en su voz e imagen, un discurso sobre la “subyugación” que es absolutamente explícito, además de metafórico. ¿Cómo fue posible, en un cine de esta altura, decir algo tan preciso sobre el tema de la explotación agrícola como en la afirmación, dirigida al Gobierno real y concreto, “nos quieren dar un tercio de lo que valen las cosas, porque la gente también sabe lo que valen las cosas”, frases que a Campos no le hace falta decir, porque lo dice a través de sus discursos...? ¿Y cómo no destacar hoy la extraordinaria forma cinematográfica que Campos utilizó para hablar de esta explotación, pasando del positivo al negativo de la imagen (!) de un hombre y una mujer, precisamente cuando, en la banda sonora, se oye “porque somos, por así decirlo, somos hombres y no lo somos; vivimos a costa del que trabaja”...? Busco alguna escena —y no encuentro ninguna— en nuestro cine que haya encontrado una forma visual tan precisa como ésta para hablar de la negación de la dignidad humana. Cosas como éstas, reforzadas por las referencias explícitas al poder —el discurso del gobernador civil, la carta de Unión Nacional— y por aquellos rostros y calles ennegrecidos, hacen de Vilarinho un caso único de resistencia, al cual el tiempo no resta intensidad.

António Campos. Cinemateca Portuguesa-Museo do Cinema, 2000.


* * * * * *


FILMOGRAFÍA SELECCIONADA

O Senhor, António Campos, 1959, 15 min, 35mm

Vilarinho das Furnas, António Campos, 1971, 77 min, 35mm

 




LINKS

http://www.cinemateca.pt/entrada.asp

DISTRIBUIDORAS

CINEMATECA PORTUGUESA NATIONAL MOVING IMAGES ARCHIVE DEPARTMENT – ANIM
Cte: Sara Moreira
sara.moreira@cinemateca.pt
Quinta de Cerca, Rua de República nº 11
Chamboeira – Freixial
2670 Bucelas

tornar a l'arxiu