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Domingo 4 de febrero, 20.30 h rescritos La gira de Bob Dylan por Europa en 1966 levantó mucha polémica: dejando a un lado su pasado como cantante folk, Dylan transformó su música y su figura introduciendo la electricidad y pasándose al rock, mientras sus fans le acusaban de traidor. Con el material filmado, Dylan hizo un montaje cinematográfico —casi desconocido— en el que capta la locura del momento —la fatiga, la relación con la prensa, las drogas, una conversación con John Lennon— y que fluye como una especie de «corriente de conciencia» del propio músico. * * * * * * Eat the Document Eat the Document de Bob Dylan es un documental que captura el frenesí de la gira por Europa de Dylan y The Hawks, en 1966, en la que Dylan pasó de ser un cantante folk acústico a músico de rock'n'roll. La gira europea de Bob Dylan de 1966 creó más controversia y debates artísticos que cualquier otra gira hasta la fecha. Dylan dejaba atrás su imagen de cantante folk de aspecto descuidado y comprometido socialmente y abrazaba el rock'n'roll , vestido con ropa moderna, letras oblicuas y música ruidosa. Sus antiguos y fieles admiradores le gritaban «Judas» y «traidor». El cineasta Donn Pennebaker filmó la excitación de aquella época en el documental sobre la gira de 1965 Don't Look Back . Más adelante, Bob Dylan y Howard Alk montaron Eat the Document , y el resultado es una mirada extraordinaria a la psicología del artista. Producida originalmente para una cadena de televisión, la película fue un encargo de ABC Stage 67. La cadena, que no estaba preparada para el trabajo impresionista y experimental de Dylan, quedó sorprendida por la organización como corriente de conciencia del film, y la película permaneció relegada en un armario hasta principios de los setenta, cuando se proyectó en la New York's Academy of Music y el Whitney Museum of American Art. Aunque casi nunca ha sido presentada ante el público, durante estos años han circulado algunas copias piratas. Eat the Document se montó específicamente para ser retransmitida por la cadena de televisión, con cortes previstos para inserir publicidad. Por eso, al ser rechazada por la ABC, en pocas ocasiones se ha visto en la forma deseada. Eat the Document presenta una multitud de Dylans ante el espectador: agotado por la gira, junto al guitarrista Robbie Robertson y el legendario cantante de country Johnny Cash, en taxi con John Lennon, en público... La rabia de Dylan y su grupo The Hawks (más tarde conocidos como The Band) se percibe en la energía de sus interpretaciones de Tell Me, Momma , I Don't Believe You (She Acts Like We Never Met) y Ballad of a Thin Man. Entre sus puntos culminantes destacan una elegante One Too Many Mornings , Dylan y Robbie Robertson trabajando en una nueva composición, Dylan cantando en sus maquetas, o una canción en la que Dylan y Robertson suenan extrañamente como en un futuro tema de la banda.theband.hiof.no/films/ * * * * * * "El Bob Dylan nunca visto. 12 de agosto de 2005: sale finalmente a la luz el material perdido de la legendaria gira de los sesenta" Aún hoy, Eat the Document no se ha estrenado oficialmente y se proyecta en raras ocasiones. Es una de las grandes películas desconocidas del rock and roll y se sitúa al mismo nivel que Charlie is My Darling de los Rolling Stones. «Dylan quería dirigir una película —afirma Pennebaker [que había filmado parte del material]— y sabía menos que yo. Parecíamos una pareja de niños abandonados». Bob Neuwirth —que siguió muy de cerca la transformación de Dylan de estrella del folk a icono del rock — trabajó con Pennebaker para hacer su propio montaje del material filmado en 1966, titulado Something is Happening . Dylan lo rechazó argumentando que se parecía demasiado a Don't Look Back , y lo volvió a montar en su casa de Woodstock con su amigo Howard Alk y Robbie Robertson, de The Hawks. ABC, que había encargado el documental, no la aceptó, argumentando que sería incomprensible para el gran público (lo cual es cierto) y desde entonces Dylan dejó de interesarse por la película. A lo largo de los años se ha proyectado ocasionalmente, la última vez en el Metropolitan de Nueva York. Pero cuando Uncut anunció la temporada dedicada a Dylan en la NFT, se hizo patente la ausencia de Eat the Document , así como de Renaldo and Clara , la película épica de los setenta, largamente suprimida. Cuando finalmente consigues tener la película entre tus manos, lo que más te conmueve es su aspereza y su estudiada dejadez. Es un documento precipitado más que un relato introspectivo. Es un texto oculto detrás de la retrospectiva épica y en muchos aspectos antiicónico; un montaje de fragmentos dispersos al azar, algunos intensos, otros banales, la mayor parte frustradamente cortos, con Dylan a menudo al límite, detrás, al lado. No hay continuidad narrativa. Parece como si Dylan intentara desaparecer en sus propias imágenes, desgarrando la iconografía, al estilo de Burroughs, incluso cuando se coge. Y entonces, entre el estruendo de trenes, autobuses, taxis, hoteles y escenas llenísimas y sin resolución, aparecen viñetas íntimas y fascinantes: de Johnny Cash y Dylan a dúo sobre un piano vertical, o de Dylan con Neuwirth en una habitación de hotel en Glasgow, avanzando dos bellas y tiernas canciones de la época de Blonde on Blonde , que nunca han sido difundidas ni puestas a la venta ni integradas en un ningún cancionero. Tienes la sensación de ser testigo de un misterio irresoluble durante la grabación.Tim Cumming, The Independent
Entrevista a Bob Dylan (1966) Solías decir que querías actuar lo menos posible porque deseabas mantenerte la mayor parte del tiempo siendo tú mismo. Pero cada año haces más conciertos y grabas más discos. ¿Por qué? ¿Por dinero? Todo ha cambiado para mí desde entonces. Es cierto que la pasada primavera quería dejar de cantar. Estaba agotado y las cosas iban de una forma que sentía que la situación me arrastraba. Estaba interpretando un montón de canciones que realmente no quería cantar. Estaba diciendo palabras que realmente no quería decir. No me refiero a palabras como Dios o madre o presidente o suicido . Me refiero a pequeñas palabras sencillas como sí , esperanza y tú . Pero Like a Rolling Stone lo cambió todo. Ya no tenía ninguna necesidad de preocuparme por escribir libros o poemas o lo que fuera. Quiero decir que lo podía excavar yo mismo. Es muy cansado que haya gente que diga que puede sacar cosas de ti si tú mismo no puedes hacerlo. Contrariamente a lo que suele pensar la gente espeluznante, no toco con una banda por ninguna razón propagandística o comercial. La cuestión es que mis canciones son imágenes y la banda materializa el sonido de esas imágenes. ¿Crees que por tener una banda y pasar del folk al folk-rock has mejorado como intérprete? No me interesa pensarme como intérprete. Los intérpretes son personas que interpretan para los demás. A diferencia de los actores, sé lo que me digo. En mi mente, todo es muy sencillo. No se trata de conseguir un tipo de reacción determinada del público. Lo que sucede en un escenario es muy claro. No se ha de esperar ninguna recompensa ni agradecimiento de agitadores ajenos. Es muy sencillo, y ocurre haya o no gente mirándote. En lo que se refiere a ser cantante de folk o de folk-rock, no me importa qué tipo de palabras se inventa la gente para la música. Podríamos llamarla música arsénico o música Fedra. No creo que ninguna palabra como folk-rock tenga nada que ver con eso. Y música folk es una palabra que no utilizo. [...] Pero tus primeras canciones se calificaron de «canciones de protesta apasionada» . ¿No significa que eran canciones con «mensaje»? Eso no es importante. ¿Lo entiendes? Escribo desde los ocho años. Toco la guitarra desde los diez. He crecido tocando y escribiendo lo que se tenía que escribir y tocar. ¿Seria injusto decir que tus razones eran más comerciales que creativas cuando escribiste las canciones que te hicieron popular? De acuerdo, mira. No es demasiado profundo. No es complicado. Mis motivos, sean los que sean, no eran comerciales en el sentido económico de la palabra. Nunca lo he hecho por dinero. Sucedió así, y yo dejé que sucediera. No hay ninguna razón para impedir que lo hiciera. En cualquier caso, no podría haber escrito antes lo que escribo ahora. Utilizo mis canciones para saber qué siento y qué veo. No entra nada de mi vómito rítmico. El vómito no es romántico. No quería cantar nada que no fuera concreto. Las cosas que no son concretas no tienen sentido del tiempo. Las personas no tenemos sentido del tiempo, es una dimensión compleja. Cualquiera puede ser concreto y obvio. Siempre ha sido el camino fácil. Los líderes del mundo toman el camino más fácil. Mis antiguas canciones trataban de la nada. Las nuevas tratan de lo mismo, pero además ahora tienen dentro una gran cosa, quizá llamada «ninguna parte». Pero todo eso es muy restringido. Sé de lo que tratan mis canciones. ¿Y de qué tratan? ¡Oh! Algunas tratan de cuatro minutos, otras de cinco, y algunas, lo creas o no, de nueve minutos.Nat Hentoff, Playboy, marzo de 1966
Los tiempos empiezan a cambiar [...] Como especifica Philippe Adler, Dylan no llegó ni a esperar que lo devoraran los efluvios de la gloria para cuestionarse a sí mismo. Cuando se le consideraba un magnífico cantante folk volvió al rock and roll y conquistó a toda una generación avanzándose cinco años al Mayo del 68. Desde muchos puntos de vista, Dylan es una encarnación del espíritu del 68. Entre la contradicción de ser una nueva estrella y a la vez un cantante de protesta muy comprometido en la lucha por los derechos civiles, Dylan se defendía con una creatividad sorprendente. Sus discos aparecen como una selección mínima del trabajo elaborado y muchas de las canciones descartadas eran solicitadas para ser grabadas por otros solistas y grupos. Con un método de trabajo que partía de los poemas e incorporaba posteriormente la música, realizando adaptaciones de composiciones tradicionales o según la fonética de las palabras, Dylan combinaba la austeridad o la sencillez de las primeras letras con un premeditado contenido visionario y profético. De raíz bíblica y transpirando aquel ambiente de Apocalipsis y mutaciones, los temas eran una refracción desde el ángulo de la conciencia. Dylan asimilaba su tiempo como el tiempo asimilaba a Dylan hasta hacerse indivisibles. [...] Las baladas de denuncia y de amor componen un nexo común de desesperación y fulgor, a partir de ahora con la compañía de la marihuana, el ácido y otras drogas presicodélicas. El abandono del folk le permite desarrollar nuevas formas de expresión. Pero si siempre ha sido una esponja que nunca se ha definido excesivamente ante nada, la electrificación de sus nuevos discos no comportará una disolución en el rock . Dylan crea su propio estilo, él siempre marca la diferencia. Durante ese año crece el temor del compositor ante la gente que le rodea. Sus relaciones con Suze Rotolo se van deteriorando y no acaba de digerir la transformación provocada por su reconocimiento multitudinario. Dylan sufre la incertidumbre de cualquier mutación. El cambio no es súbito pero afecta a su equilibrio interior. El decaimiento vuelve a traducirse en creatividad. De este enflaquecimiento personal y de su llegada a la cultura de las drogas se derivarían, según confiesan algunos especialistas y amigos íntimos de Dylan, algunos de sus trabajos más logrados. Scadutto afirma que estaba a favor de cualquier cosa que pudiera abrir su mente y que las drogas lo hicieron regresar a su yo interno más místico. Años más tarde, al final del otoño de 1968, comentaría a Jann Wenner en una entrevista para la revista Rolling Stone , en respuesta a una pregunta sobre el carácter y el contenido de Mr. Tambourine Man , de It's All Over Now, Baby Blue y de sus experiencias con las drogas, que los narcóticos no le influyeron en la composición de sus canciones, pero que tomar drogas le mantenía bien para que fueran saliendo. El cansancio producido por el exceso de giras, tal como le explicó a Wenner, le consumía. Estas dos canciones pertenecían al álbum Bringing it All Back Home , un trabajo que, junto a Blonde on Blonde , se considera el más rico y trascendente de su carrera. El intimismo y el amor idealizado omnipresentes en Another side... se contraponen con los textos surrealistas y la imaginería verbal de Bringing it All Back Home. Las drogas, la electrificación y el contenido decididamente simbolista de las letras son el paradigma de la nueva época..
David Castillo, Bob Dylan , Ed. 62, 1992.
Screen Test of Bob Dylan, Andy Warhol, 1964-66, 1', vídeo (I) Eat the Document, Bob Dylan yi Howard Alk , 1972, 54', vídeo (II) Bob Dylan & John Lennon in a Car, Bob Dylan y Howard Alk, 1966, 20', vídeo (II)
http://theband.hiof.no/films/eat_the_document.html http://www.bobdylan.com/moderntimes/home/main.html http://www.warholfoundation.org/DISTRIBUIDORAS MoMa RECORD PALACE |